De Madrid al cielo, de Bruselas al infierno

En las últimas semanas el rugby español ha estado de enhorabuena con los éxitos logrados por los leones en su clasificación para el mundial, sin embargo ayer fue un día aciago para nuestro deporte y como muchos me habéis preguntado ante el revuelo que se ha formado voy a daros una respuesta a través de esta entrada.

Lo primero es ponernos en situación. En el rugby los mundiales son algo relativamente nuevo, el primero se celebró en 1987, y España solo ha logrado disputar uno, el de 1999. La clasificación para la Copa del Mundo se logra, en el caso de nuestro país, a través del Campeonato de Europa (mal llamado 6 Naciones B) y con la clasificación ya lograda por Georgia, que al quedar tercera en la fase de grupos del pasado mundial ya tenía el billete para Japón, España se jugaba su paso contra Rumania y Rusia en esta liguilla (en rugby el campeonato de Europa no se juega en fases eliminatorias sino en una liga dividida en divisiones).

España logró vencer a Rusia a domicilio, algo que si no me falla la memoria solo había logrado una o dos veces antes, y llegaba a Madrid a enfrentarse con la favorita, Rumania, que lideraba la clasificación. Ante un campo abarrotado (hablar de esto daría para muchas más líneas) España logró vencer a los todopoderosos robles abriendo un camino claro hacia Japón. Solo necesitaba ganar a Alemania y Bélgica, dos partidos a priori fáciles.

OLIVIER HOSLET / EFE

OLIVIER HOSLET / EFE

Tras visitar Georgia y caer, aunque este partidos a efecto de clasificación no contaba como hemos dicho antes, España vencía con rotundidad a Alemania en Madrid y se quedaba a solo una victoria de la hazaña. Quedaba vencer a Bélgica, última clasificada del grupo, en un partido fuera de casa que arbitraba, para sorpresa de muchos, un trío rumano. La FER, que ya advirtió la controversia tras la victoria contra Rumania, advirtió a la Rugby Europe, solicitando el cambio de arbitro, pero esta federación, con presidente también Rumano, desestimó la solicitud.

Personalmente cuando antes del partido se me comentó el tema yo también hice oídos sordos, “esto es rugby, y España debería ganar a Bélgica pese a un mal arbitraje”, decía a mis conocidos cuando me preguntaban. Pero no me podía imaginar lo que iba a pasar ayer. Hoy el mundo del rugby en España esta dividido, entre aquellos que enaltecen los valores del rugby para no hablar de este señor, frente a quienes critican sin piedad a un arbitro que ayer malogró la clasificación de los nuestros.

Es cierto que España no jugó un buen partido. El campo tampoco ayudaba, pequeño y embarrado, sino que favorecía la defensa de unos belgas que sabiéndose inferiores jugaron sus armas, empezando por el terreno de juego, y bien hecho por ellos, en el deporte hay que cuidar estos detalles. Pero lo del colegiado de ayer no tiene nombre. No seré yo quien aplauda que un deportista, del deporte que sea, persiga a un arbitro tras el partido, pero habría que ser muy hipócrita para no ponerse en la piel de esos jugadores y entender su rabia y su frustración.

 (EFE)

(EFE)

Para mi, tras casi 21 años jugando a este deporte, los valores del rugby son, evidentemente imprescindibles. Un árbitro puede equivocarse, un árbitro puede no tener un buen día, o un árbitro puede ser sencillamente muy malo. Son cosas que suceden, igual que hay jugadores que se equivocan, jugadores que no tienen un buen día y jugadores que, sencillamente, son muy malos. Pero no es el caso de lo sucedido ayer. El árbitro de ayer sabía lo que hacía, cortó continuamente el juego español con golpes de castigo en contra en campo contrario mientras que, ante la imposibilidad belga de romper la defensa española, les dio los tiros a palos suficientes para que pusieran distancia en el marcador. Evidentemente España debería haber podido con esto, pero como decía, no fue su mejor día. Sales a jugar, tu juego no funciona como debería, el árbitro empieza a castigarte al mínimo descuido, en tu cabeza los nervios afloran, tienes que ir con cuidado, eso te hace cometer más fallos, más nervios aparecen… suma y sigue y tienes el descalabro de ayer.

Pero mi indignación de hoy no viene porque España haya perdido la oportunidad de volver a acudir a una cita mundialista, eso duele, pero confío en que los nuestros aprovechen la repesca para la que siguen clasificados, sino porque he visto como este deporte, que quiero tanto, se corrompe, por aquellos mismos que hablan de valores en él, para favorecer sus intereses. Ayer España perdió una gran oportunidad, pero fue el rugby quién se ensució, quien corrompió su esencia, y hay manchas que nunca salen.

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