Filosofeando sobre el rugby

rugbyEste artículo no es del tipo de los que soléis leer en el blog, se trata de algo más personal, sin embargo es algo que me gustaría compartir con vosotros, ya que creo que si no a todos a muchos si os resultará interesante.

Los que me conocéis sabéis que el rugby ha formado parte de mi vida desde el mismo momento en que nací, y aunque pasó casi una década antes de que me decidiera a probarlo ha sido una parte fundamental de mi vida.

La semana pasada, de pie, en un patio de instituto, frente a una treintena de chavales trataba de explicarles qué es el rugby, les hablaba sobre el compañerismo, la humildad, el trabajo desinteresado, etc. Valores todos ellos presentes en el juego, y valores que gracias a este deporte he vivido dentro de mí. No se trataba de una perorata estudiada para animar a los adolescentes a proar el rugby, era algo más.

image(1)

 

A mis 27 años puedo presumir de haber vivido muchos momentos en este deporte, el rugby me ha dado algunos de las mejores sensaciones de mi vida, encabezados por vestir la roja del león en la final de un campeonato de europa sub18, pero también me ha golpeado duro, perdiendo por ejemplo esa misma final en la última jugada. Sin embargo todos esos momentos me han enseñado algo.

rugby (1)

 

 

El rugby es un deporte duro, tienes que estar acostumbrado al contacto, a los golpes, y compatibilizar esto con la vida laboral puede llegar a ser complicado. Una vez leí una entrevista a Esteban Granero dónde alababa a los jugadores de rugby amateur, ya que son capaces de dar el 100% en un deporte muy exigente, salir llenos de golpes del campo para tomarse una cerveza con su contrario y al día siguiente ir a trabajar, doloridos, como si no hubiera pasado nada.

FB_IMG_1445195749054-01

 

Mucha gente me ha preguntado en estos días que si iba a dejar de jugar, la respuesta ha sido contundente, NO. He dejado de jugar tantas veces que ya ni las recuerdo, la última, la más larga, ha durado casi un año, pero siempre vuelvo, mis pies acaban llevándome de nuevo al césped, dispuesto a un nuevo partido, y cuando llega, es como si no me hubiera ido jamás.

Lo cierto es que me gusta pensar que dentro del campo me muestro tal y como soy, me transformo, me convierto en alguien que mucha gente no es capaz de ver fuera de él, pero allí soy yo, es mi entorno, es mi mundo, es mi familia. Probablemente muchos de vosotros no entendáis esto, pero quién lo ha vivido lo sabe, como decía en una entrevista el famoso cocinero Alberto Chicote hace poco, nunca se es exjugador de rugby. Y es que lo cierto es que hay cosas que no pueden explicarse con palabras, hay que vivirlas.

meleA día de hoy tengo la suerte de tener a mi pareja casi tan entusiasmada como yo por mi vuelta al terreno de juego, y tengo tantas cosas que explicarla. El rugby es como la vida, como dirían los argentinos, ¿cómo vas a saber lo que es el trabajo desinteresado si nunca empujaste una melé? Para mi este es el mejor ejemplo de lo que significa el rugby, de sus valores. Ocho jugadores, empujando como uno, para ganar un balón que, salvo el 8, ninguno va a tocar, pero lo hacen, se enfrentan a una delantera contraria para que sus tres cuartos disfruten ese balón, para que lo jueguen, incluso para que lo pierdan, lo dejen caer, y tengan que volver a encaminarse a otra melé. Esto es el rugby señores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *