Así nos fue, Spartan Race Edimburgo

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Tras la visita el año pasado a las tierras londinenses este año nos fuimos un poquito más al norte, hasta las highlands escocesas, para correr una de las Spartan Race más duras de Europa, la Spartan Race de Edimburgo, en su distancia Super, con sus más de 13 kilómetros y 20 obstáculos.

Que la noche anterior la lluvia fuera una constante contra la ventana de nuestra habitación no es una noticia sorprendente en Edimburgo, pero quizás si que fue algo preocupante. Por las fotografías facilitadas por la organización a través de la página de Facebook así como por las que se habían subido de la carrera sprint, celebrada el día anterior, sabíamos que nos enfrentábamos a un entorno majestuoso pero nada sencillo, y la lluvia no hacía si no complicarlo aún más.

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Tras prepararnos, Drago, Marius, Sara y yo nos dirigimos a tomar un buen desayuno para coger fuerzas para la carrera, eran las 9.40 de la mañana y nuestra tanda no salía hasta las 13.00 por lo que teníamos más de 45 minutos para desayunar y llegar al autobús que nos acercaría a nuestro infierno de ese día. Sin embargo las cosas se torcieron pronto, el desayuno llegó tarde y nosotros no llegamos al autobús, por lo que decidimos coger otro que nos dejaba en una localidad vecina a la carrera y desde allí pedir un taxi… ¡error!

Llegamos poco antes de las 12 de la mañana a Penicuik, dónde hablamos con el miembro del equipo que faltaba, Teo, el cual iba en coche y ya nos esperaba en la carrera. Tras confirmarle nuestra localización comenzamos a llamar a taxis, hasta 7 números diferentes de los cuales ninguno estaba disponible. Los nervios empezaron a hacer aparición, el reloj avanzaba inexorable. Volvemos a llamar a Teo y nos dice que la gente está teniendo problemas para llegar y que las tandas no se estan respetando, que cada uno corre en la que puede, eso nos relaja un poco, pero poco. Seguimos intentando buscar transporte, los taxis no son una opción, preguntamos a varios habitantes de la zona para ver si alguno puede llevarnos, negativo. Finalmente Teo aparece salvador con el coche de su amiga María y nos recoge, gracias, son las 13.05 y la última tanda sale a las 14.00.

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De camino a la carrera, 10 minutos en coche, nos llama la novia de Teo, la tanda de las 14.00 es para los voluntarios, si queremos correr tenemos que salir en la de las 13.30… nervios de nuevo. Llegamos 15 minutos antes de la salida al parking, cogemos las cosas y empezamos a correr antes de lo esperado, por suerte ya estábamos cambiados, por lo que sólo teníamos que hacer el registro de dorsales y poco más, una vez en la línea de salida podemos respirar aliviados.

10405328_718809814931857_5213914074031916872_nTras la cuenta atrás una treintena de corredores, si, habéis leído bien, treintena, parten a conquistar las tierras escocesas. Apenas 300 metros después de la salida llegamos al primer obstáculo, un muro de balas de paja de dos alturas, bastante sencillo, y a correr cuesta arriba. Prácticamente desde este punto los llanos iban a desaparecer y el circuito se convertía en un rompepiernas.

Después de una larga subida llegamos a la cargo net, algo destensada por el uso pero perfectamente utilizable, con la peculiaridad de que bajo nuestra escalada vemos pasar a corredores.

20150723080920Una pequeña bajada, subida y otra vez bajada y primera caída de Teo, que no la última, y es que entre el terreno y el clima todos besamos el suelo alguna vez. Llegamos a un estrecho paso dónde dos alambradas nos hacen tirarnos al suelo para reptar en un terreno húmedo, no demasiado embarrado, y nada regular. Proseguimos nuestro avance por estrechos pasillos entre la maleza para subir, ahora sí, una larga, larga, larga cuesta que parecía no tener fin, pero lo tenía, y hermosamente adornado con unas cuerdas de trepa bastante altas. Si este obstáculo de por si ya es de los complicados hacerlo tras esa subida, con las manos mojadas y un fuerte viento es ya digno de mención.

11041128_718812221598283_1290260003253939345_nSuperado el obstáculo volvemos a bajar, con caídas incluidas, mientras admiramos el precioso entorno en el que discurría la carrera. Entorno que se vio alterado por dos muros de 6 pies que superamos sin dificultad antes de volver a los estrechos senderos embarrados. Tras una subida junto a una valla, tentadora sujeción nada recomendable ya que estaba rematada con puntas, nos encontramos frente a un maravilloso lago que íbamos a rodear para posteriormente sumergirnos en sus aguas no una ni dos veces, si no tres, dejando además para la última una zona en la que no se tocaba el fondo y debíamos pasar a nado.

Empapados nos encontramos ante una nueva estructura metálica, un platinum rig que ninguno fuimos capaces de pasar, de hecho no llegamos ni a la mitad, ni nosotros ni ningún corredor que viéramos, por lo que toco pagar con burpees nuestro fallo.

20150723080806Nuevo chapuzón en el agua y tras una breve carrera una subida del terreno por la que trepamos ayudados de una escalera. Con el sonido del agua a nuestro lado continuamos nuestro avance, viendo de nuevo un obstáculo a lo lejos, pero antes iba a tocar mojarse un poco más en ese riachuelo que nos acompañaba bajo el alambre de espino, y posteriormente hacerlo bajo una red para finalmente descubrir unas poleas con las que debíamos levantar una kettlebell, muy pesada.

El terreno volvía a ser ascendente, y sin demasiado tiempo para recuperarnos llegamos a una prueba de equilibrio, la primera a la que me enfrento en una Spartan, una serie de tocones de madera por los que había que pasar, momento para tomar aire y pensárselo muy bien ya que el más mínimo descuido podía dar con nuestros cuerpos haciendo burpees.

20150723080717Finalizamos la subida y de nuevo carrera cuesta abajo, cómo decía los llanos no abundaban, para retomar la subida, pero esta vez bajo una alambrada larguísima, duro castigo el de arrastrarse cuesta arriba, tras la que continuamos el ascenso.

De nuevo tras la subida tocaba descender, pero esta vez no era un obstáculo lo que veíamos de fondo, o sí, pero natural. Una imponente subida, salpicada de puntitos que poco a poco, a medida que nos acercábamos, iban pareciéndose cada vez más a personas, un golpe psicológico demoledor.

Pero antes tocaba mojarse de nuevo, correr, o mejor dicho andar si apreciábamos nuestros tobillos, por un nuevo riachuelo, que quizás fuera el mismo, del que salimos por una escarpada pendiente ayudados de unas cuerdas… comenzaba.

11162507_718807948265377_4934609208133225812_nCarrera cuesta arriba por la hierba húmeda hasta llegar a un nuevo obstáculo, cargar unos pesos, incómodos y pesados, durante unos 15 metros, para dejarlos, hacer 5 burpees, y volver a llevarlos a su sitio, y de nuevo, la subida.

Pasamos bajo una valla por la que discurría un ligero chorro de agua, para encontrarnos con un barrizal por el que ascender, ascender y seguir ascendiendo. Hundiéndonos a cada paso la subida parecía no tener fin, cada recodo mostraba un nuevo tramo, si bien el barro fue disminuyendo a medida que nos acercábamos al final, y es que, aunque en algún momento llegamos a dudarlo, tenía final.

Allí nos encontramos con el único punto de avituallamiento de la carrera, consistente en un vaso de agua, y un nuevo obstáculo, un largo paseo portando un neumático rematado con un muro trough, un down y un up, que había que superar antes de devolver la rueda a su sitio.

11760047_718812481598257_1626849594497247336_nTan interminable subida solo podía continuarse de una manera, cuesta abajo, y la verdad es que no sabía decir que era peor, si las subidas o las bajadas. Tras un breve tramo de carrera llegamos a una nueva prueba de carga, dos pequeños ladrillos, igual para chicos y chicas, que si bien no resultaban pesados acababan siendo bastante incómodos. De nuevo larguísimo paseo interrumpido por unos enormes neumáticos que debíamos voltear, de nuevo sin distinción por sexo en cuanto a tamaño o peso, antes de volver a coger nuestros ladrillos y devolverlos a su sitio.

Otro paseíto y de nuevo a cargar peso, sacos de 20 libras esta vez, dos para chicos y uno para chicas, con los que rodear un bosque que por no desentonar no estaba en llano. Difícil ascenso, durante el cual vimos algún saco caído, y más difícil aún el descenso, en el que había que caminar con cautela si no queríamos que el peso nos acelerara la bajada de una manera rápida a la par que dolorosa.

11742774_718813464931492_5263579053684602123_nDejamos los sacos en su sitio y tras volver a reptar bajo una valla nos volvemos a poner en remojo, que ya hacía rato que no nos dábamos un chapuzón, en una agua de nuevo bastante fría que cubría hasta la altura del pecho. Salimos de la misma rodeados de barro para volver a pasar bajo una valla, algo que como veis se repitió bastante, y tras un breve ascenso llegar a unas zanjas bien repletas de agua con sus correspondientes terraplenes entre las mismas.

Los calambres empezaban a hacer su aparición, no lo sabíamos pero llevábamos más de tres horas de carrera, pero por suerte lo que veíamos a continuación ya nos era conocido, y eso nos dio ánimos. Al final de la siguiente subida estaba la cargo net, que esta vez pasábamos por debajo, para llegar a una estructura similar, pero que se subía apoyándonos en unos travesaños para después descender por la red.

11742712_718812684931570_2228757330034739255_nApenas cien metros después llegamos al traverse wall, obstáculo que este año se había complicado al contar con 2 ángulos de 90 grados, lo que sumado a que empezaba a granizar, hizo que de nuevo pagara mi torpeza con burpees.

Sabíamos que la meta estaba cerca, sin embargo la Spartan aún nos pondría a prueba un poco más, nueva prueba de carga, de nuevo trazando un circulo, arrastrando un enorme ladrillo con una cadena, mismo peso para chicos y chicas, que si bien se hacía sencillo en la bajada al llegar a la subida, que para mas datos estaba llena de piedras, se complicaba un poco más.

11752587_718816284931210_6801193876658487711_nDevolvemos el ladrillo y tras culminar un nuevo descenso nos encontramos con una pila de troncos, nos cargamos uno cada uno y a caminar unos 400 metros rodeando un nuevo bosque y cruzando un pequeño lago en el que tanto Drago como yo resbalamos mojándonos un poquito más de la cuenta. Sara por su parte decidió que era mejor hacer burpees, pero cual fue su sorpresa que al decirle al voluntario que pagaba penalización este le indicó que tenía que ir a recoger uno de los troncos que habían quedado abandonados en el camino, es decir, que si la prueba era recorrer 400 metros la penalización era recorrer 50, curioso.

Enfilamos nuestros pasos hacia una zona ya conocía, el sonido de la música de meta empezaba a llenarnos los oídos y nos adentramos en un sendero, lleno de barro, alternado con agua, a través de un bosquecillo. Sorteando ramas y hundiéndonos en el barro avanzamos sabedores de que cada paso nos acercaba más al final de esta dura prueba. Salimos de los árboles para, una vez más, pasar bajo una valla y ahora si, llegar a la zona de meta.

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Podíamos ver el final, olíamos el humo del fuego, pero aún no habíamos terminado, primero había que clavar la jabalina, algo que solo logró Teo, y después superar dos muros de 8 pies, difícil obstáculo y más cuando el cansancio ya forma parte de ti. Aún así los superamos para, ahora si, cruzar la meta, tras 4 horas y 44 minutos lo habíamos conseguido.

11751439_10206994827371336_6083845035114466124_nComo valoración de la carrera diré que el recorrido genial, muy duro y con bastantes obstáculos bien repartidos, quizás se podrían haber alternado más los de carga, si bien durante la carrera no nos dió la sensación de obstáculos repetidos.

A nivel organizativo me pareció de las carreras más flojas, un solo avituallamiento en una carrera que iba a ser de 13km y que finalmente estuvo entre los 16 y los 20, depende de si creemos la versión de la organización o la de los corredores. El avituallamiento de meta flojito, un vaso de agua, se podía repetir, y barritas, dos concretamente, que estaban muy buenas, pero que se quedaban escasas. Y además duchas casi inexistentes y ni una sola zona seca en la que resguardarse de la lluvia y cambiarse tras la carrera. Eso si, clasificaciones disponibles a los dos días junto con las fotos… ¡y gratis!

Tema transporte, cierto que es problema nuestro, perdimos el autobús, si bien no estaría de más que siendo un evento tan multitudinario que generalmente se realiza a cierta distancia de ciudades grandes, se gestionara algún transporte para los corredores, de hecho debido al tiempo final tampoco pudimos coger el bus de vuelta por lo que tocó hacer autostop hasta Penicuik, pero esta vez el dios Apolo estaba orgulloso de nuestro trabajo y decidió brindarnos su favor. Uno de los voluntarios, Ian Duff, nos llevó en su coche hasta Edimburgo, con la peculiaridad de que además hablaba español y era aficionado a las carreras, por lo que tuvimos un agradable viaje en su compañía, desde aquí le damos las gracias y os invitamos a darle referencias positivas en su perfil de couchsurfing.

 

6 thoughts on “Así nos fue, Spartan Race Edimburgo

  1. Un blog y un video muy interesante (y profesional). Me da la posibilidad de ver toda la carrera y ademas yo aparezco brevemente en la pelicula en el obstaculo que vigilaba. Un buen recuerdo, gracias.

  2. Hola, me ha parecido muy bueno el post. Este año voy yo a la Beast a Edimburgo, me podríais decir cuál era el autobús que os debería haber llevado a la carrera? Muchas gracias

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